Elige el lugar adecuado
Utiliza un lugar reconocido donde esté permitido nadar en aguas abiertas. Evita nadar solo o entrar en aguas desconocidas sin conocer las condiciones.
Las aguas abiertas son diferentes de una piscina. El agua se mueve. No puedes ver el fondo. Hay otros nadadores a tu alrededor. Y tu rutina habitual de piscina desaparece de repente.
Precisamente por eso, tu primera experiencia en aguas abiertas no debería ocurrir la mañana de la carrera.
No necesitas decenas de sesiones. Necesitas suficiente experiencia para que el entorno deje de parecerte completamente nuevo.
Utiliza un lugar reconocido donde esté permitido nadar en aguas abiertas. Evita nadar solo o entrar en aguas desconocidas sin conocer las condiciones.
Consulta el tiempo, las condiciones del agua y cualquier aviso local antes de ir. Si las condiciones no parecen adecuadas, no nades.
Nada con otra persona o utiliza un lugar de aguas abiertas supervisado. Dile a alguien dónde vas y cuándo esperas regresar.
Antes de entrar, identifica dónde puedes salir del agua de forma segura. Saber dónde está la salida más cercana puede hacer que toda la sesión resulte mucho más controlada.
No intentes recrear una carrera en tu primera visita.
El objetivo es simplemente sentirte cómodo estando en aguas abiertas.
Dedica un tiempo a acostumbrarte a la temperatura, a la sensación del agua, a tu respiración y al hecho de que no puedes ver el fondo.
Cuando esto empiece a sentirse normal, aumenta gradualmente el tiempo que pasas nadando.
Levanta ocasionalmente la mirada hacia delante mientras nadas para practicar cómo encontrar tu dirección sin detenerte por completo.
Practica la respiración cuando haya otro nadador cerca. Acostumbrarte al movimiento a tu alrededor puede hacer que las condiciones de la carrera resulten mucho menos sorprendentes.
Es posible que ocasionalmente toques a otro nadador. Practicar esta sensación durante el entrenamiento puede evitar que resulte alarmante el día de la carrera.
Practica empezar despacio en lugar de intentar nadar inmediatamente al ritmo de carrera. Encuentra tu ritmo de respiración antes de aumentar el esfuerzo.
No tienes que seguir adelante mientras estás en pánico.
Deja de nadar. Ponte boca arriba si te resulta cómodo, controla la respiración y date tiempo para tranquilizarte.
El objetivo del entrenamiento es ganar confianza, no demostrar que puedes soportar algo que no te hace sentir seguro.
Tus últimas sesiones deberían parecerse cada vez más al entorno que encontrarás el día de la carrera.
Practica nadar de forma continua. Practica la orientación. Acostúmbrate al neopreno si vas a competir con uno. Y, cuando sea apropiado, experimenta nadando con otras personas a tu alrededor.