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PRIMER TRIATLÓN

Me da miedo
la natación

Aguas abiertas, pánico y miedo a lo que hay debajo.

No estás solo. Y no necesitas convertirte en un gran nadador de la noche a la mañana.

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El miedo

Para muchos triatletas que compiten por primera vez, la natación es la parte que resulta completamente diferente a todo lo que han hecho antes.

No se trata solo de nadar. Se trata de estar rodeado de otras personas, no poder ver lo que hay debajo, nadar en agua fría y saber que no puedes simplemente parar y ponerte de pie.

Las aguas abiertas eliminan muchas de las cosas que hacen que nadar en una piscina resulte seguro y predecible.

El fondo desaparece. Las paredes desaparecen. No hay líneas que separen los carriles. Y si levantas la cabeza y no ves más que agua a tu alrededor, tu cerebro puede empezar rápidamente a decirte que algo va mal.

Para algunas personas, esa sensación aparece incluso antes de empezar a nadar.

Para otras, aparece a mitad de la natación: quizá después de tragar agua, perder de vista la siguiente boya, recibir un golpe de otro nadador o simplemente darse cuenta de lo lejos que están de la orilla.

Ninguna de estas reacciones significa que no seas capaz de hacer un triatlón.

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La realidad

No necesitas que te encante nadar en aguas abiertas para completar un triatlón.

Necesitas sentirte lo bastante cómodo en ese entorno como para mantener la calma, seguir avanzando y tomar decisiones sensatas.

Ese es un objetivo muy diferente de convertirte en un nadador experto en aguas abiertas.

Tu primera prioridad es la confianza, no la velocidad.

Puedes desarrollar esa confianza poco a poco, en condiciones controladas, sin lanzarte directamente al centro de una carrera con muchos participantes.

Empieza en un lugar donde puedas ver el fondo. Nada con alguien en quien confíes. Acostúmbrate a meter la cara en el agua. Practica parar, flotar y volver a empezar.

Y, sobre todo:tienes derecho a tomártelo con calma.

Después, introduce gradualmente las cosas que hacen que las aguas abiertas sean diferentes: mayor profundidad, menor visibilidad, olas, corriente y nadar sin tener una pared cerca.

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02SwimFearPage.truth.fears.crowding
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El objetivo es convertir lo desconocido en algo familiar.

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Lo que realmente ayuda

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Empieza en aguas controladas

Tus primeras sesiones en aguas abiertas no tienen por qué parecerse en absoluto a una carrera.

Elige un lugar tranquilo y seguro donde puedas acostumbrarte poco a poco al entorno.

Si es posible, empieza en un lugar donde puedas hacer pie o volver fácilmente a la orilla.

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No entrenes solo

Tener a alguien contigo cambia muchísimo la experiencia.

Un compañero de natación, una sesión organizada de aguas abiertas o un lugar supervisado pueden darte tranquilidad si aparece la ansiedad.

Saber que alguien está cerca puede hacer que sea mucho más fácil concentrarte en la respiración y en nadar.

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Practica cómo parar

Uno de los mayores miedos en aguas abiertas es sentir que no puedes parar.

Practica parar de forma deliberada. Túmbate boca arriba, flota, respira y deja que tu ritmo cardíaco se calme.

Saber que puedes parar de forma segura es una de las habilidades más útiles que puedes desarrollar para ganar confianza.

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04

Acostúmbrate a la visibilidad

Nadar sin poder ver el fondo puede resultar sorprendentemente inquietante.

Introduce gradualmente la menor visibilidad en lugar de convertir tu primera experiencia en una carrera.

Practica levantar la cabeza para orientarte y respirar mientras mantienes la brazada relajada.

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Espera sentir algo de ansiedad

Sentirse nervioso no significa que algo vaya mal.

Puede que el corazón lata más rápido. Puede que la respiración se vuelva menos cómoda. Puede que de repente quieras darte la vuelta.

Reconocer estas sensaciones como ansiedad y no como peligro puede ayudarte a evitar que aumenten.

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Crea familiaridad

Cuanto más a menudo estés en aguas abiertas, menos desconocidas te resultarán.

No necesitas recorrer grandes distancias. Las sesiones cortas, tranquilas y repetidas suelen ser más útiles que una única sesión larga e intimidante.

La confianza nace de saber cómo se siente el entorno, no de obligarte a superar el miedo.

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Si entras en pánico

Puede ocurrir. Lo importante es saber qué hacer cuando sucede.

El primer impulso puede ser nadar más rápido.

01Deja de intentar avanzar.
02Ponte boca arriba o mantente a flote.
03Haz respiraciones lentas y controladas.
04Mira a tu alrededor y vuelve a orientarte antes de decidir qué hacer.

No necesitas resolver toda la natación mientras estás en pánico. Solo necesitas recuperar el control de la respiración y del cuerpo.

Si sigues sin sentirte seguro, pide ayuda y sal del agua.

No hay nada de lo que avergonzarse por detener una sesión de entrenamiento o abandonar una carrera si realmente no te sientes seguro.

Aprender cuándo continuar y cuándo parar forma parte de convertirse en un nadador de aguas abiertas con confianza.

El objetivo no es demostrar que puedes ignorar el miedo. Es saber cómo responder ante él.

05

No eres el único

Casi todos los triatletas con experiencia recuerdan alguna primera sesión de natación en aguas abiertas que resultó incómoda, intimidante o directamente aterradora.

Algunos tuvieron problemas con el agua fría. Otros no podían meter la cara en el agua. Y otros entraron en pánico cuando dejaron de ver el fondo.

Muchos descubrieron finalmente que el miedo se hacía más pequeño simplemente porque el entorno se volvía familiar.

No necesitas empezar con confianza.

Solo necesitas empezar a familiarizarte con el entorno.

Próximamente: historias reales de atletas

Pensaba que era la única persona que se sentía así.
Estamos recopilando experiencias sinceras de triatletas en sus primeras sesiones de aguas abiertas: los nervios, los errores y los momentos en los que todo empezó a resultar más fácil.

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Antes de tu primera sesión en aguas abiertas

Un poco de preparación puede marcar una gran diferencia.

Antes de entrar en el agua, asegúrate de haber: comprobado las condiciones y planificado la sesión.

Elegido un lugar seguro y adecuado
Asegurado que haya alguien contigo o una supervisión adecuada
Preparado un neopreno adecuado si es necesario
Utilizado material de natación de colores vivos que te haga visible
Tenido claro dónde vas a nadar
Pensado qué hacer si empiezas a sentir ansiedad
Dejado suficiente tiempo para sentirte cómodo antes de nadar más lejos
Aceptado que puedes parar si algo no te parece bien

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Siéntete cómodo en aguas abiertas.

¿Listo para dar el siguiente paso? Aprende a practicar la natación en aguas abiertas de forma segura y a ganar confianza antes del día de la carrera.

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